Día 5: Jesús te dice: tú también.

Espero que hoy entiendas que Jesús siendo cien por ciento Dios, también fue cien por ciento humano y sintió lo que tú sientes: Miedo, dolor, rechazo, cansancio, todo. Todo lo que tú has sentido, él también lo sintió. 

Puedes pensar: “Pero no cuenta, no vale, él era Dios”. Creo que por lo mismo, nos dejó un regalo con su ejemplo. Jesús fue a la cruz para que no haya nada que se interponga entre su amor y sus ganas de amarnos. Fue a la cruz para darnos una relación no una religión. Hizo todo lo que hizo, vivió todo lo que vivió, por amor a ti, para estar más cerca a ti. Para que cuando te sientas solo corras a él y sepas que siempre estará para ti; para que cuando sientas dolor, encuentres consuelo y propósito en él; para que cuando sientas miedo te envuelva en la seguridad de su amor y ,aún si te alejas, sepas que siempre podrás volver a casa.

A través de todas las historias que hemos visto Jesús no solo te dice: “Yo también”, sino que te desafía: “Tú también”.

Tú también eres un hijo amado de Dios, aunque no siempre sientas que es verdad. Tú también naciste con un propósito mayor a ti mismo, aún si en este momento no es tan claro. Tú también eres aceptado por el Padre, tienes un lugar en su mesa, un lugar en su casa, un lugar en su abrazo, y todo gracias a Jesús.

Habrá dolor, habrá miedo, estrés, decepción, tentación, rechazo, pero no temas, Jesús ya venció al mundo, Jesús ya lo pasó, Jesús te ve y te entiende, y lo mejor que puedes hacer es seguir caminando unido a él, paso a paso. 

Recuerda:

  • Permanecer no se trata tanto de un lugar, sino de en quién y en qué crees. Permanece en Jesús, no te separes de él. 

  • Mantén tus ojos en Jesús quien comenzó y terminó la carrera. Estudia cómo lo hizo, porque él nunca perdió de vista hacia donde se dirigía.

  • Aunque no lo creas, Jesús ya hizo la parte más complicada. Tu vida ya es una vida llena de gracia y bendiciones, tal vez lo mejor que puedes hacer es creerlo. Y sin importar qué: Mirarlo a él.

Hoy repasa las historias de Jesús y recuerda sus palabras, su ejemplo, y cuando te encuentres débil y con ganas de rendirte, recuerda que tú también puedes terminar la carrera.

Versículos:

“Por lo tanto, ya que estamos rodeados por una enorme multitud de testigos de la vida de fe, quitémonos todo peso que nos impida correr, especialmente el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar. Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante. Esto lo hacemos al fijar la mirada en Jesús, el campeón que inicia y perfecciona nuestra fe. Debido al gozo que le esperaba, Jesús soportó la cruz, sin importarle la vergüenza que esta representaba. Ahora está sentado en el lugar de honor, junto al trono de Dios. Piensen en toda la hostilidad que soportó por parte de pecadores, así no se cansarán ni se darán por vencidos”. (Hebreos 12:1-3 NTV)

“Por lo tanto, de la manera que recibieron a Cristo Jesús como Señor, ahora deben seguir sus pasos. Arráiguense profundamente en él y edifiquen toda la vida sobre él. Entonces la fe de ustedes se fortalecerá en la verdad que se les enseñó, y rebosarán de gratitud”. (Colosénses 2:6-7 NTV)

 “Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Pues una rama no puede producir fruto si la cortan de la vida, y ustedes tampoco pueden ser fructíferos a menos que permanezcan en mí. Ciertamente, yo soy la vid; ustedes son las ramas. Los que permanecen en mí y yo en ellos producirán mucho fruto porque, separados de mí, no pueden hacer nada”. (Juan 15: 5-6 NTV)

 

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