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La Sal

Día 1: ¿Quién da tanto por tan poco?

¿Alguna vez has roto algo valioso? Tal vez el celular que recién te acaban de comprar, o algo que te regalaron y esperabas con ansias. En fin, a todos en algún momento nos ha pasado. Pero nada se compara al sentimiento de romper algo que no era tuyo ¿cierto? Confiaron en ti, y es lógico que el sentimiento de culpa sea fuerte. 

Con esto en mente pienso: Si romper algo material ya es feo… ¡imagínate romper algo que es intangible!

En la Biblia podemos encontrar una historia sobre un hombre llamado Oseas. Él era un profeta, un hombre bueno, un hombre de Dios. Y Dios le dice a Oseas que se case con una mujer que no tenía ni la mejor vida, ni la mejor reputación. Alguien que tal vez era difícil de amar. Ella era Gomer, una prostituta. Lo más probable es que ella no era su primera opción como esposa.

En Oseas 1:2, Dios le pide a Oseas que forme una familia con Gomer. Podríamos verlo como una oportunidad para ella de cambiar su vida: pero, lamentablemente no sucede así. Después de un tiempo, Gomer escapa de su nueva vida, regresa a sus viejas costumbres y comienza a romper algunas cosas en el camino.

¿Qué clase de cosas crees que rompió Gomer?

Lo que rompió Gomer no fue algo material, fue la nueva identidad que le habían dado y la confianza que su esposo le tenía. ¿Acaso ella no quería lo bueno que su esposo le ofrecía?, ¿acaso ella quería volver a la misma vida que tenía antes? Tal vez ella no se sentía digna de esta nueva vida, tal vez sentía que no era capaz de recibir un regalo que no merecía. 

Si nos vemos a nosotros mismos, nos daremos cuenta de que también hemos hecho esto. Tal vez has roto algo en ti, tal vez una relación con algún amigo o amiga, o incluso con tus padres. Probablemente sientes que todo lo que está roto en ti es irreparable. Y me pregunto: ¿Por qué Dios ama a personas que rompen cosas? ¿Quién está dispuesto a dar tanto por tan poco? ¿Un escándalo, no? Este escándalo se llama gracia, un regalo inmerecido. 

Jesús no vino al mundo para condenarnos, sino para restaurarnos. No hay nada que pueda estar roto en ti o que hayas roto que no pueda ser restaurado.

En Oseas 3:1, Dios le dice a Oseas que vaya y ame a su esposa, aún a pesar de todo lo que ella había hecho. Este sería el ejemplo de cómo Dios nos sigue amando aunque lo cambiemos por otras cosas. ¿Te das cuenta? A pesar de que Gomer rompió su promesa y confianza con Oseas, él volvió por ella y la amó. De esa misma manera Dios nos ama.

Recuerda:

No necesitamos pagar ningún precio, no necesitamos arreglarnos a nosotros mismos. Solo tienes que recibir lo que él ya te da, el regalo inmerecido de su gracia. Dios te ama y su gracia no está condicionada a lo que haces, sino al precio que Jesús pagó por ti en la cruz, y eso es más que suficiente.

Te animo a que hoy puedas pensar en lo que has roto o lo que crees que Dios no puede restaurar, escríbelo en un papel y declara la siguiente verdad a esa situación:

Isaías 43:18-19

Olviden las cosas de antaño;  ya no vivan en el pasado. ¡Voy a hacer algo nuevo! Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta? Estoy abriendo un camino en el desierto, y ríos en lugares desolados.

Versículos:

“Pues Dios amó tanto al mundo que dio[a] a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.  Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él”. (Juan 3:16-17 NTV)

 

“Pero olvida todo eso; no es nada comparado con lo que voy a hacer.Pues estoy a punto de hacer algo nuevo. ¡Mira, ya he comenzado! ¿No lo ves? Haré un camino a través del desierto; crearé ríos en la tierra árida y baldía”. (Isaías 43:18-19 NTV)


“Entonces el Señor me dijo: «Ve y ama otra vez a tu esposa, aun cuando ella comete adulterio con un amante. Esto ilustrará que el Señor aún ama a Israel, aunque se haya vuelto a otros dioses y le encante adorarlos” . (Oseas 3:1 NTV)

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