Día 5: ¿Qué puedo aprender del desagrado?

Desagrado, nadie es ajeno a esta emoción, usualmente se manifiesta al mostrar incomodidad respecto a algo, ya sea una situación o persona. Puede estar casualmente en el día a día, así como puede ser una reacción ante circunstancias frustrantes. El desagrado muchas veces puede ser también un indicador de lo que puede estar sucediendo en nuestro exterior pero sobre todo en nosotros mismos.

Por lo tanto, el Señor envió al profeta Natán para que le contara a David la siguiente historia:

—Había dos hombres en cierta ciudad; uno era rico y el otro, pobre. 2 El hombre rico poseía muchas ovejas, y ganado en cantidad. 3 El pobre no tenía nada, solo una pequeña oveja que había comprado. Él crió esa ovejita, la cual creció junto con sus hijos. La ovejita comía del mismo plato del dueño y bebía de su vaso, y él la acunaba como a una hija. 4 Cierto día llegó una visita a la casa del hombre rico. Pero en lugar de matar un animal de su propio rebaño o de su propia manada, tomó la ovejita del hombre pobre, la mató y la preparó para su invitado.

Entonces David se puso furioso.

—¡Tan cierto como que el Señor vive —juró—, cualquier hombre que haga semejante cosa merece la muerte! 6 Debe reparar el daño dándole al hombre pobre cuatro ovejas por la que le robó y por no haber tenido compasión.

Entonces Natán le dijo a David:

—¡Tú eres ese hombre!

En esta historia, al analizar la reacción de David, es evidente su gran rechazo y desagrado hacia el hombre de la historia, y sin darse cuenta se disgustaba por una actitud que era la misma que él tenía. 

La mayor parte del tiempo, cuando rechazamos algo de alguien, es porque nos vemos reflejados en ello y puede que eso que tanto nos desagrada sea un indicador de lo que existe en nuestro interior. Es decir, el desagrado puede actuar como un espejo. 

Cuando somos conscientes de la oportunidad que nos puede traer este sentimiento, podemos detenernos un momento a preguntarnos: ¿Será que estoy disgustado con esto porque yo también actúo de la misma forma y no lo quiero aceptar o no me puedo perdonar?

Usualmente, tomamos una actitud de jueces en este mundo y rechazamos lo que está mal en los demás, pero cuando nos damos cuenta de que esto que tanto nos disgusta puede que exista en nosotros mismos, podemos comenzar a ver este mundo no desde una posición de juicio sino con un corazón compasivo.

Preguntas para reflexionar:

  • Si analizas lo que te causa desagrado de los demás ¿Cuánto de lo que rechazas, es una actitud o acción que tu mismo empleas?
  • ¿Cómo puedes ser más compasivo contigo mismo y con los demás?
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